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¿Por qué es tan difícil logar resultados con los newsletters?

¿Deberíamos enviar un newsletter todas las semanas, o solo una vez por mes? ¿Deberían tener muchos contenidos y variados, o deberían ser breves y hacer foco en un solo tema? ¿Deberíamos incluir solo artículos escritos por nosotros, o está bien que incluyamos buenos textos de otros autores? ¿Es cierto que los textos deberían ser muy breves, o si están bien escritos pueden ser más extensos? ¿Cuál es el balance adecuado entre artículos “abstractos” y contenidos orientados a promocionar los servicios de nuestra empresa o negocio? ¿Cuán importante es el diseño?

Preguntas como éstas desvelan a pequeños empresarios y emprendedores cuando se preguntan por qué sus newsletters y envíos de email marketing no logran una buena respuesta de sus usuarios, que se traduzca en nuevos clientes o mayores ventas.

Todas las preguntas son válidas, como importante es que vayamos descubriendo cuáles son las respuestas correctas. Y esas respuestas solo pueden provenir de la propia experiencia, que podrá corroborar o no las “mejores prácticas” recomendadas por los especialistas.

El ingrediente más importante

En cualquier caso, mi mensaje personal es que la mejor receta para lograr resultados efectivos con nuestros newsletters y nuestras campañas de email marketing es enfocarnos en ofrecer “contenidos de valor” para nuestro público objetivo.

La mejor definición de la expresión “contenidos de valor” es aquella que hace referencia a su utilidad. ¿Cuán útiles son los contenidos que incluyo en mi newsletter para mi público objetivo? ¿Qué problemas o dificultades le ayudan a resolver? ¿Qué nueva luz le aportan en su actividad de cada día? ¿En qué medida le ayudan a estar mejor, verse mejor o sentirse mejor? ¿Qué nuevo conocimiento le aportan para ser una mejor persona o para desenvolverse mejor en su actividad laboral o profesional? Las preguntas que nos formulemos para determinar el “valor” de los contenidos de nuestros mails o newsletters dependerán mucho de nuestra área de actividad, pero creo que estas muestras son bastante representativas e ilustrativas.

Si logramos enfocar correctamente esta cuestión estaremos encontrando la clave más importante. Si nuestros usuarios perciben el valor de nuestro aporte en los términos que acabo de mencionar, estarán más dispuestos a pasar por alto cuestiones estéticas, de extensión, de cantidad y variedad, de si estamos haciendo publicidad, y demás aspectos.

Que quede claro: no estoy minimizando todas esas cuestiones. Cada una de ellas se traduce en un “X” porcentaje de efectividad en la respuesta que logremos de nuestros usuarios. Un uno por ciento de mejora en la “tasa de apertura” de nuestros mails significa 10 personas más que abren nuestros mails por cada 1.000 usuarios. Son 100 personas más que los abren por cada 10.000 usuarios. Entre esas 10 personas, o entre esas 100 personas más que abren nuestros mails podría estar nuestro próximo nuevo cliente.

Newsletters o mails que no aportan valor a nuestros usuarios se traducen en “X” cantidad de mails que no serán abiertos en el futuro. Mantener alta la “tasa de apertura” de nuestros mails es el mejor indicador de que nuestros usuarios están apreciando y valorando nuestros envíos. Y seguramente comenzará a traducirse en consultas, pedidos de cotización, nuevos clientes y más ventas.

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